Un testamento no tiene que ser legalizado necesariamente. Las propias circunstancias determinan si hace falta o no, en dependencia de las leyes del estado. Para eso existen diferentes opciones.  

Sucesiones y propiedades conjuntas

A menudo las personas adquieren propiedades conjuntamente con sus cónyuges, hijos o amigos, con los derechos de supervivencia. En ese caso no es necesario dejar constancia en un testamento que la propiedad, una vez fallecido uno de los dueños, pasa a manos de la otra persona, porque esa transferencia se realiza automáticamente al copropietario sobreviviente por ley. De este modo, no existe la posibilidad de legar un bien compartido a otro individuo que no sea el copropietario. No obstante, de ser incluida a una tercera persona en los derechos de una propiedad compartida, el caso sería desechado por  el tribunal y la propuesta de testamento, anulada.

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Sucesiones y Bienes con Beneficiarios Designados

Otros activos son considerados remunerables en caso de muerte, a uno o más beneficiarios designados por la ley, sin que medie un testamento. Se trata de cuentas o ingresos específicos que pasan directamente a la (s) persona (s) favorecida (s). Por ejemplo, si usted compra una póliza de seguro de vida, con el objetivo de dejar una fuente de ingreso a sus herederos y de este modo que puedan pagar sus deudas cuando muera, ese dinero tampoco tiene que ser incluido en la sucesión testamentaria del difunto, ni puede transferirse a otros beneficiarios de acuerdo con los términos de un testamento.


Muchas personas invierten en planes de ahorro con vistas a la vejez  para planificar su jubilación. Si el propietario de la cuenta falleciera antes de arribar a la edad de retiro, la cuenta pasaría automáticamente por ley a sus beneficiarios designados. Una vez más, no se requiere testamento.


Derechos de Sucesiones Revocables

Si usted hiciera un fideicomiso en vida, con carácter revocable, que incluyera sus propiedades en dicho documento, no se necesitaría tampoco un testamento para probarlo.
Pero muchas personas que poseen fideicomisos también crean los llamados testamentos “pour-over”. Este tipo de testamento necesita ser probado legalmente y está diseñado para incluir los activos que el creador del fideicomiso olvida colocar en el documento por una razón u otra. Luego son transferidos al fideicomiso en el momento del fallecimiento de su creador.
Pequeñas propiedades
Se requiere que la sucesión testamentaria transfiera la propiedad de la persona fallecida al beneficiario vivo, cuando el activo no está configurado para ser transferido directamente por ley. Pero como toda regla tiene su excepción, es posible que en algunos estados no tenga que ser probado.

Prácticamente todos los estados ofrecen algún tipo de procedimiento testamentario sencillo para fincas pequeñas con valores bajos. La propiedad del fallecido a veces puede ser reclamada por los beneficiarios con una declaración jurada aprobada por el tribunal. Un cónyuge o hijo sobreviviente podría simplemente llevar la declaración jurada a un banco u otra institución y tomar posesión de la propiedad según sus términos.

También las leyes de algunos estados ofrecen la posibilidad de adquirir un resumen para tramitar un testamento, cuando se trata de una herencia pequeña. En ese caso consulte a un abogado calificado en planificación patrimonial para obtener asesoramiento legal actualizado acerca de la legislación de su estado.