¿Cómo reclamar por daños y perjuicios?

Cuando se produce una situación en la que somos perjudicados de alguna manera por otra persona o compañía, podemos tratar reclamar una compensación por ello, vía legal.

Tanto si existen daños materiales, como puede ser nuestro auto, casa, efectos personales, etc. como si es un perjuicio económico o lesión personal, podemos exigir que se nos compense por la pérdida.

Por ejemplo, si utilizamos un producto y este nos produce un daño a nuestra salud, y no podemos ir a trabajar, podremos solicitar que se nos abone el coste de la recuperación médica, el dinero que hemos dejado de ganar por no poder trabajar, y una compensación por los problemas causados.

Los reclamos por daños y perjuicios es la defensa legal frente a abusos, intencionados o no, y debemos acogernos a ella cuando la situación lo requiera.

Veamos ahora qué casos pueden ser objeto de este tipo de reclamos.

¿Qué casos de daños y perjuicios puedo recuperar?

Existen diversos casos donde podremos exigir en la corte el pago de una indemnización por daños y perjuicios. Entre otros, tenemos:

  • DAÑOS PERSONALES: Cuando sufrimos heridas, enfermedades o merma de nuestra salud o capacidades por el uso de un producto o un servicio o por la acción de un tercero, siempre y cuando no se advirtiera previamente de los riesgos de uso del mismo, y no fuese una consecuencia razonable o fortuita propia de la naturaleza del producto o servicio. Muchas compañías disponen de seguros para hacer frente a este tipo de reclamaciones, para los casos en los que existen riesgos de uso. Por ejemplo, si por negligencia de procedimiento enfermamos al recibir atención médica, podríamos solicitar daños y perjuicios, pero no si no existe negligencia y el procedimiento fue el adecuado.
  • DAÑOS MATERIALES: Si existe una rotura, desgaste o pérdida de valor de una propiedad por la acción de un tercero no solicitada, o solicitada pero no advertida, es posible que podamos reclamar la restitución del bien y además una compensación por la incapacidad de usarlo durante ese tiempo. Por ejemplo, si alguien avería nuestro automóvil, podemos reclamar el coste de su reparación y además los gastos que tuvimos que afrontar por no disponer del vehículo, como pueden ser el coste de desplazamiento al trabajo.
  • DAÑOS MORALES: Este tipo de daños están relacionados con la moral y el honor de la persona, su reputación o la forma en la que la sociedad lo percibe. Por ejemplo, si alguien habla de nosotros mal y debido a ello perdemos nuestro puesto de trabajo, podríamos exigirle responsabilidades por daños y perjuicios de su acción.

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Para poder exigir una compensación por daños y perjuicios, que puede ser en dinero o en otro tipo de acciones compensatorias, primero hemos de determinar quién es el responsable de nuestra pérdida. Además, debe quedar claro que no fuimos avisados previamente del riesgo o consecuencias del uso del producto o servicio. En ocasiones, tendremos que comunicarnos con la aseguradora de la empresa para solicitar la compensación, y si no nos convence su ofrecimiento, ir a una corte a exigir lo que creamos que es justo.

Una vez que sabemos a quién debemos demandar, hemos de buscar la ayuda de un buen abogado o bufete que tenga experiencia en reclamos por daños y perjuicios. Debido a lo amplio de este tipo de litigios, es posible que encontremos especialistas muy específicos según el tipo de demanda: médicas, tránsito, al estado, productos con fallos de fabricación, etc.